La reeducación pedagógica es una intervención especializada que va más allá del “refuerzo escolar”. Parte de una evaluación inicial para comprender cómo está aprendiendo la persona (atención, memoria, lenguaje, funciones ejecutivas) y, con esa información, diseñar un plan claro y realista.
No se centra solo en la lectoescritura: abordo también dificultades específicas del aprendizaje (dislexia, disgrafía, discalculia) y otros retos asociados al TDAH, TEA o a la comunicación, siempre con objetivos concretos y medibles.
En mi consulta, primero valoro el funcionamiento y detecto qué áreas conviene trabajar. Después, acordamos un itinerario de intervención con actividades significativas, pautas para casa y coordinación con el centro educativo cuando es útil. La idea es que lo que practicamos en sesión se note en el día a día: más autonomía, menos frustración y estrategias que la familia y el profesorado pueden acompañar.
Cuando procede, integro el trabajo dentro de la Beca de Necesidades Educativas Especiales (NEAE) y adapto las sesiones a la edad y al perfil: niños, adolescentes y adultos. Algunas sesiones pueden orientarse a habilidades sociales y conducta, otras a lectura y escritura, u otras a planificación y organización; siempre según lo que cada persona necesita para avanzar.
La reeducación no repasa temario: interviene sobre los procesos de aprendizaje (atención, memoria, lenguaje, funciones ejecutivas). Partimos de una evaluación y definimos objetivos terapéuticos, no solo académicos.
Comenzamos con una entrevista y evaluación. Con los resultados, marcamos un plan con objetivos a 8–12 semanas y hacemos revisiones periódicas. La duración total depende de cada caso y de los logros alcanzados.
Dislexia, disgrafía, discalculia, problemas de lectoescritura (confusiones frecuentes, ritmo lector, comprensión), TDAH (organización, impulsividad, planificación), TEA (comunicación funcional, flexibilidad) y aspectos de gestión emocional que impactan en el rendimiento.
Sí, cuando la familia lo autoriza, comparto orientaciones prácticas con el centro para que lo trabajado en sesión tenga continuidad en el aula y se facilite el seguimiento.
Siempre. Entrego indicaciones sencillas para entrenar habilidades entre sesiones (sin sobrecargar), de manera que la familia pueda acompañar y ver avances reales.
Cuando el caso lo permite, adapto la intervención a los requisitos de la beca NEAE y preparo la documentación necesaria para que el proceso sea claro y ordenado.
Elige cómo prefieres trabajar, te paso horarios y disponibilidad de forma inmediata.